3. La costumbre de representar a santa María Virgen ceñida con corona regia data ya de los tiempos del Concilio de Efeso (431), lo mismo en Oriente que en Occidente. Los artistas cristianos pintaron frecuentemente a la gloriosa Madre del Señor sentada en solio real, adornadas con regias insignias y rodeada de una corte de ángeles y de los santos del cielo. En esas imágenes no pocas veces se representa al divino Redentor ciñendo a su Madre con una refulgente Corona.
4. Con este rito reafirma la Iglesia que santa María Virgen con razón es tenida e invocada como Reina ya que es:
a) Madre del Hijo de Dios y Rey mesiánico.
b) Es colaboradora augusta del Redentor.
c) Es perfecta discípula de Cristo.
d) Es miembro supereminente de la Iglesia.