|
La Disponibilidad II
Cuando amaneció, Jesús salió y fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: “También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado”. Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.
(Lc. 4, 42-44)
7- Dios tiene un plan sobre nosotros que no conocemos y que es profundamente sabio. Nada se le escapa a Dios; Él lo tiene todo claro, misteriosamente planificado, y si el hombre es el causante de tantas desgracias, de esas desgracias, Dios va a sacar algún bien.
Nuestra actitud debe ser la adhesión desde la fe, oscura y desnuda a ese Plan que no conocernos, pero que se va mostrando de a poco, alabando a Dios siempre; por los regalos que nos da, las cosas buenas; y por las cosas buenas que saca de las cosas malas que padecemos.
Dios, de todo es capaz de sacar mucho bien. Entonces vivir disponibles a Dios, y al prójimo, supone estar siempre en esa actitud de humilde servicio y docilidad, siempre alabando al Señor porque su Plan es infalible, y en ese Plan nos movemos.
Creer firmemente en ese Plan, aunque no entendamos nada en algunos momentos. Dios nos conduce a cada uno con una ternura personal como Padre. Quizás también esto se nos escape porque pensamos, cómo Dios siendo tan grande y tan importante puede ocuparse de mí que soy tan pequeño.
Y allí está justamente la clave, porque es infinitamente grande puede ocuparse de alguien infinitamente pequeño y lo hace con inmenso amor.
Con frecuencia entre los hombres, caemos en una actitud de indiferencia o de desconocimiento frente al prójimo, y para Dios no hay nadie que sea del montón; cada uno, es conocido y muy amado por Él.
Dios es el disponible por excelencia. Siempre esta disponible en el momento que yo lo llamo, nunca tiene el teléfono ocupado. En el instante en que lo llamo está escuchándome. En el Corazón de Dios toda voz humana es la voz de un hijo que Dios escucha con mucho amor, como Padre.
8- Como lo hacemos habitualmente, yo quisiera, después de este comentario de la Disponibilidad, que ustedes recíprocamente también agreguen lo que Dios les inspira sobre este tema que es tan importante. El misionero siempre tiene que estar disponible a Dios, a la Palabra, a la Oración, al prójimo, al sufrimiento, a la cruz. Ser testigo de la Esperanza. Es fundamental en un momento como este, difícil, muy difícil, saber que el Señor triunfó, que nos ofrece su triunfo y nos pide que lo proclamemos con la certeza de que nosotros lo vivimos.
Dios no pone piedras en el camino. Dios nos da un camino. Lo que pasa es que “el camino es empinado, y la vida es breve y la meta es alta”. El camino es angosto pero el Padre nos lleva de su mano o nos levanta en sus brazos. Por eso nunca debemos desanimarnos sino abundar en la confianza.
El Señor quiere llevarnos rápidamente a El, y somos probados en la energía, en la fuerza, en la capacidad de respuesta. En ese sentido entiendo la prueba. Nos purifica. No es una piedra en el camino a ver si la saltamos o no, sino que la prueba nos va acercando a El; en ese acercamos padecemos todas las circunstancias, que ha pensado para acercarnos rápidamente; es un camino más incómodo que si nos dejara elegir, aquel paso que no molesta, que resulta fácil a nuestra capacidad humana, pero más lento o equivocado.
La Consagración a María va modificando al hombre en todos los aspectos y le va dando esa disponibilidad para ser también testigo.
Hasta el despojo de todo; no puede ser disponible aquel que no está plenamente confiado en la Virgen. Porque la confianza nos capacita para dar pasos insólitos que escapan completamente a nuestra capacidad y fuerzas, sabiendo que Dios lo va a hacer, que María se va a hacer cargo de que lo podarnos.
La confianza pacifica mucho el corazón. Lo que yo no puedo, Dios lo puede, se lo entrego y El lo va a hacer. "Quise y no pude, confié y Dios pudo"; además nos va preparando para el despojo de todo, incluso de lo que uno ha pensado, creído en su soberbia, que estaba construyendo muy bien en la Misión.
El pasar de los años, le va dando al hombre la claridad de lo importante que es sentir la alegría de irse despojando de lo inútil para vivir solo de Dios.
También el ofrecimiento de la nada de nosotros, es importante porque nos lleva a descubrir al Gran Sembrador Jesús y la Gran Sembradora que es María; son los que van a recoger los frutos que el instrumento fue dando por la gracia que recibió.
Si nuestra vida ha sido una siembra continua, el día que quedemos sembrados en la tierra ese será un acto supremo de siembra de parte nuestra.
Dios nos sembró, en la tierra. Si hemos aceptado libremente la muerte, será fecunda como fueron las otras muertes de cada día.
9- Enlazándolo con el carisma de San Nicolás, recordemos que la esencia misionera de todo carisma es, ésa característica del misionero que debe estar dispuesto a ser puesto en cualquier lugar y de cualquier manera sin tener preferencia por tareas.
La Disponibilidad nos ubica en la diversidad de posibilidades que tiene el misionero para hacer; lo grande lo hace Dios nada más, pero nosotros hacemos grandes las pequeñas cosas, si las hacemos por amor...
El Amor mueve a hacer cosas que espontáneamente uno no haría o a aceptar situaciones que de otra manera no aceptaría.
El Señor quiere ver si lo buscamos a El, o preferimos nuestro gusto. Por eso en momentos de discernir y decidir tiene tanta importancia seguir orando como en los mejores momentos, porque allí debemos descubrir claramente lo que Dios quiere y renunciar a lo que nosotros queremos.
Nadie se asuste de las metas. Las metas siempre están para ser alcanzadas. Vamos en camino a alcanzarlas. Asustémonos cuando no veamos la cima; cuando la única meta sea la dificultad que se nos presenta.
La dificultad, siempre, como dijimos hoy es camino, es un medio para llegar más despojadamente, y más livianos a la meta que queremos.
Hay que pedir al Señor que no nos deje volver atrás aunque quisiéramos. Hay que llegar a esa audacia en la Oración confiada. "Hacete cargo Señor! de este instrumento si yo no se manejarlo". Al Señor le interesa que le entreguemos el uso de la libertad que El nos regala para utilizarla bien. Entonces allí se da la verdadera utilización cuando nosotros, a lo mejor, no sabemos, o no podemos, o no queremos y Dios se ocupa de nuestra incapacidad.
10- Creo que es un momento histórico muy difícil donde avivar la fe es fundamental, con la Oración, con la Palabra de Dios, con la Eucaristía, el Rosario, la Consagración. Que nuestra fe esté, continuamente avivándose para que el viento no mate al fuego sino que lo avive; en todo caso el creyente puede tener una dimensión de las cosas que no las tiene el no creyente. Puede poder asumir la vida con una fuerza muy especial, con una luz muy especial y por eso avivar la fe.
La tónica nuestra, desde la fe, tiene que ser esencialmente esa: porque somos creyentes, vivimos la alegría del Señor Resucitado que nos llena de su Luz y de su Poder.
Esto digo a todos los Consagrados: Vivid vuestra Consagración, ofreciéndola constantemente al Señor.
Vivid vuestra Consagración, con total disponibilidad hacia el Señor, alimentaréis así, vuestro espíritu de vida de Consagrados.
Que todo vuestro obrar sea por Cristo, que murió en la Cruz, por todas las criaturas del mundo.
Permaneced en El, para bien de vuestras almas.
Amén, amén.
Predícalo hija.
14-9-89 - Mensaje 1706 - (La Exaltación de la Santa Cruz)
|