UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN PARA UN TIEMPO NUEVO
Originalidad en relación con los demás carismas
UN TIEMPO NUEVO
Estamos en un tiempo de revitalización de la Alianza pactada definitivamente por Dios en Jesucristo, para salvación de su Pueblo.
En este tiempo, María ejerce - como Arca de Alianza - un especial protagonismo, ofreciéndonos a su Hijo y entregándonos su Corazón como Arca salvadora.
Ella es la Mujer vestida de sol, que nos promete una segura victoria contra el Adversario, al que Jesús venció definitivamente en la Cruz. Días gloriosos esperan a los hijos de Dios, luego del actual combate.
Estamos en el “tiempo de María”, en la “tierra de la nueva Visitación”, llamados a concretar “la civilización del amor”.
NOS TOCA VIVIR UN HECHO PROVIDENCIAL
Dios, a través de María, irrumpe portentosamente en la historia de su Pueblo, elige la Ciudad de San Nicolás, donde se erige un Santuario, y en coincidencia con los 500 años de la primera evangelización nuevamente aparece María como la Estrella de la Nueva Evangelización y el lugar del encuentro de los hijos con el Hijo.
Ella, como singular Profetisa, nos hace tomar conciencia de nuestra pertenencia al Nuevo Pueblo de Dios y de la exigencia de fidelidad a la Alianza.
ESTE HECHO ES UN RESPUESTA A LOS DESAFIOS DE ESTE TIEMPO
El acontecimiento mariano es ofrecido a los hombres de nuestro tiempo, como respuesta a desafíos muy actuales: el ateísmo práctico, el materialismo, el hedonismo, la violencia, la drogadicción, la brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, la división por la guerra y la discordias, el peligro de una conflagración universal con resultados devastadores, el culto a los ídolos modernos: placer, tener (consumismo) y poder, etc.
MARÍA NOS OFRECE UN OBJETIVO MISIONERO
Anunciar la Palabra de Dios, llamando a la fe y a la conversión (elemento auxiliar: los mensajes).
Crear comunidades de oración y vida sacramental, de experiencia fraterna y misionera.
Invitar a la santidad, a través del camino de la Consagración.
SE NOS OFRECE UN ESQUEMA MISIONERO PROPIO
Unido a los tradicionales elementos de evangelización.
Esquema de Acción Misionera desde el acontecimiento mariano de San Nicolás.
- María congrega:
- Desde su Santuario.
- Desde su Imagen.
- Desde los Mensajes.
- Produce un llamado a la fe:
- Invita a redescubrir la Palabra de Dios (citas bíblicas de los Mensajes).
- Nos enseña a hacer “todo lo que Él nos diga”.
- Los signos acompañan a la Palabra:
- Conversiones, gracias especiales y de toda índole, importantes curaciones.
- Somos invitados a acompañar la Evangelización
- Se nos invita a descubrir el hábito de la oración:
- Litúrgica y privada, personal y comunitaria.
- De la adoración Eucarística.
- Del Rosario, síntesis de los Misterios de nuestra fe.
- Y a toda otra forma de encuentro con Dios.
- Existe una profunda exigencia de conversión:
El acercamiento a Dios y la revitalización de la Alianza, será el fruto de la conversión del corazón.
María nos invita a recibir con frecuencia el sacramento de la Reconciliación, a ejercitarnos en las virtudes cristianas y a aspirar a la santidad por el camino de la Consagración, que va enseñando.
- Nos inserta en la vida de la Iglesia:
Ella es Madre de la Iglesia, y nosotros, por el Bautismo, somos Iglesia, llamados a vivir un misterio de comunión, frente a la actual dispersión.
- Somos conducidos a la Eucaristía, que da origen a la comunión fraterna; surge la importancia de los grupos de oración y de cultivar los lazos de la fraternidad en las más diversas experiencias humanas que debamos vivir (Parroquia, Colegio, Familia, etc.).
- María crea en nosotros, un espíritu solidario:
Como Madre, nos hace responsables, de los hermanos más débiles y sufrientes. Sus réplicas suelen entronizarse en lugares especialmente necesitados.
- María nos hace misioneros:
Al servicio de los peregrinos del Santuario y de los distintos lugares de misión que aparecen. María nos impulsa a evangelizar, a proclamar la Palabra del Hijo y a congregar a los hombres en la unidad de un sólo rebaño.
ELEMENTOS EVANGELIZADORES PROPIOS
- La celebración de la jornada del 25 de cada mes.
- La novena mensual preparatoria en muchos hogares.
- Los grupos de oración y reflexión de la Palabra.
- Los cenáculos periódicos y los retiros.
- Las peregrinaciones.
- La revalorización del Santo Rosario.
- El Santuario.
- La Imagen de María.
- El agua bendita.
- La medalla.
- El escapulario.
- El libro de los Mensajes.
- Las estampas.
- Las Imágenes réplica.
SOMOS ILUMINADOS POR LA LUZ DEL CORAZÓN SAGRADO DE MARÍA
- El Espíritu Santo, por mediación de María, sacraliza a los que viven en su Corazón.
- Su Corazón es raíz de nuestra espiritualidad sacerdotal y fuente de nuestra acción apostólica.
En efecto: al descubrir las riquezas del Corazón Maternal de María, encontramos cómo debemos conducirnos con Ella para vivir nuestra consagración y qué debemos hacer por los demás como sus hijos sacerdotes, si realmente queremos encarnar en nosotros los rasgos maternales de su amor misericordioso que reflejan el Amor Paterno de Dios.
SIENDO INSTRUMENTOS DE ALIANZA
El Corazón de María como Arca de Alianza nos hace instrumentos de Alianza entre los hombres. Tenemos que ser camino por donde Dios hace Alianza con sus hijos.
El Santuario es el lugar físico, que significa su presencia de Madre donde hoy somos recibidos, como Jesús en su seno virginal, y donde prestaremos desde María un servicio sacerdotal, como hijos sacerdotes, identificados con Cristo Pastor, al servicio del rebaño.
Pro. CARLOS A. PÉREZ
Rector del Santuario |
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