Acontecimiento Mariano
   
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CARISMA Y ACCIÓN MISIONERA

marcap Al querer explicitar el Carisma que anima la vida cristiana de los misioneros de  María, debemos comenzar, recordando que  en la ciudad de  San  Nicolás de los Arroyos  surgió una fuerte devoción a  María  Ssma.,  honrada bajo el título de María del Rosario  de San Nicolás.                                                                                                               
Esa devoción comenzó,  a partir de manifestaciones especiales de María, que se convirtieron en fuente de incesantes gracias y una fuerte convocatoria de fieles.

marcap En un  momento  histórico tan convulsionado y  lleno de desafíos a la  Fe y a las buenas costumbres,  el deterioro moral de la humanidad,  fue provocando un proceso de indiferencia religiosa, violencia, hedonismo, degradación de los valores Evangélicos. 
Todo esto fue produciendo como consecuencia,  el relativismo moral, una actitud contestataria frente a la Verdad revelada y a la  Jerarquía de la  Iglesia  y  todo fue dando lugar a la dispersión del Rebaño de Cristo.                                                              

marcap La fuerte presencia de  María  como  Profetisa de este tiempo,  es el medio de que Dios quiere valerse, para que sus hijos vuelvan a la Casa del Padre y haya un solo Rebaño bajo un solo Pastor.
La Unidad del rebaño, es lo que  María nos está indicando como meta;  Ella congrega multitudes, especialmente en sus Santuarios. En el Santuario edificado en San Nicolás en su honor, podemos advertirlo claramente.
María convoca a sus hijos, encomienda a la Iglesia que los congregue, los alimente, los cate-quise, los haga concientes de la condición de hijos de Dios y de la vocación fraterna que nos debe unir en profunda comunión.

marcap A  partir de este hecho, surge del mandato de Jesús, la necesidad de formar a los hermanos en la fe, para que desarrollen una acción misionera, cuya finalidad fuese la evangelización  de tantas personas que en el Santuario Mariano ó en lugares de Misión, necesiten un verdadero servicio pastoral, en esta Nueva Evangelización.

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CARISMA QUE SURGE DEL ACONTECIMIENTO MARIANO


Definición

Vivir el Don de la Maternidad de María,
Consagrándonos a Su Sagrado Corazón
y proclamar la Esperanza, a través de
la Palabra y la Misericordia.

Vivir el Don de la Maternidad de María y nuestra Consagración

marcap La Maternidad de María, es el Don ó Carisma que el Espíritu Santo a través del propio Jesús, nos dona en la Cruz.
A la manera del discípulo amado,  a quien Jesús le dijo: "Ahí tienes a tu Madre",  nos disponemos a recibir a María, como a nuestra propia Madre y llevarla al interior de nuestro corazón, a la manera del discípulo que "desde aquella hora la recibió en su casa".

marcap Entendemos que Jesús nos pide recibir así a María y consagrarle nuestra vida en forma total, sin condiciones,  para que albergados en su Corazón,  el Espíritu Santo pueda reproducir en nuestra vidas, al propio Jesús: buscaremos hacer como Él, la Voluntad del  Padre;  adquiriremos  los mismos  sentimientos de  Jesús;  estaremos dispuestos como el  Divino  Maestro, a servir y dar la vida por nuestros hermanos, a quienes somos enviados.
Como ocurrió con el  Discípulo  Amado,  María,  Madre y Maestra de la Fe,  nos dispondrá el corazón y nos  llevará  de su mano,  para que fieles  al  Espíritu  Santo, lleguemos más rápidamente a establecer una sólida amistad con Jesús y a poder imitarlo en todo.

marcap Por nuestra  Consagración a  María,  sabemos que  Ella nos consagra a  Jesús  y  se ha de encargar de guiar nuestras vidas y conducir nuestra misión  para que el Reino de Dios sea proclamado  por todas partes  y  los hombres encuentren el tesoro escondido de la Fe,  que los hará felices llegando a formar en la Iglesia, un solo Rebaño bajo un solo Pastor.

marcap Vivir la  Maternidad de María,  no será solamente aceptarla como  Madre,  sino gozar de Ella, como Don precioso  y  supremo Testamento de Amor,  que Jesús nos dejó en la Cruz.
Cuanto mayor sea el amor a María y la intimidad con Ella, tanto mas, gozaremos de la garantía de estar  envueltos,  conducidos  y  protegidos en su  Amor de  Madre, que continuamente buscará nuestro crecimiento interior.
Como Jesús en Nazareth,  sabemos que debemos estar sujetos a  Ella  en una obediencia filial, que nace del amor.
Como  "hijos”, sabemos que contemplando y amando a  María, debemos imitarla, en su amor a Jesús y en su amor a la Iglesia, haciendo como cristianos lo que Ella realiza como Madre.

marcap Una consecuencia de vivir consagrados en el Corazón de María, la Mujer contemplativa de la Palabra y la Expresión viviente de la  Misericordia  Divina, será encarnar en nosotros la Palabra  de  Dios,  que  luego  deberemos  anunciar  y  revestirnos como  Ella  de Entrañas de Misericordia,  hasta llegar a tener con nuestros hermanos,  un corazón compasivo, servicial y misionero.

marcap Como  Estrella  de  la  Evangelización,  María  nos conducirá a sus hijos, a descubrir con luces nuevas, las metas y los modos de nuestra acción misionera.
También  María  nos enseña que como Ella recorrió un camino misionero para visitar a Isabel,  nosotros debemos imitarla llevando la Palabra, adonde como misioneros de Su Obra lo exijan las diversas necesidades.

marcap María  fue  especialmente  consagrada  por el  Padre,  en el momento de la Encarnación del Hijo, por obra del Espíritu Santo.
María  a  partir de ese momento,  conoció y vivió el definitivo  Plan  de Dios para su vida y lo aceptó de una vez  para siempre.
En ese instante fue constituido el primer Sagrario de Jesús,  que comenzó a morar  en su Seno Virginal.
En la última Cena,  según la tradición, nuevamente María recibió el Cuerpo de su Hijo,  bajo el velo  de las especies sacramentales, que constituyeron la Primera Celebración Eucarística.

marcap María está íntimamente unida a Jesús por la Fe en su Palabra y la Eucaristía, de la cual se nutre  para adquirir  la Fortaleza  de entregar su vida al Padre como la de Cristo,  hasta la Cruz.
Nos enseña, que cuando le decimos "sí" a Dios y a su Palabra como Ella en Nazareth, Dios nos habita con su divinidad a partir de nuestra fe y docilidad.

marcap También cuando el Señor a través de la Eucaristía es recibido por nosotros nos fortalece, nos capacita para la misión y para la entrega de nuestra vida al Padre, en ininterrumpida oblación.
Cristo nos convierte en Pan para ser comido por las muchedumbres y María, nos enseña cómo dejarnos convertir en alimento para los hermanos,  cuando incesantemente nos dice:
"Hagan todo lo que Él les diga".

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PROCLAMAR LA ESPERANZA


marcap En esta Nueva Evangelización,  los desafíos que se presentan a la humanidad,  provocan desánimo, desconcierto, angustias y claudicaciones. La Fe del Pueblo de Dios, está siendo seriamente probada.

marcap Cristo resucitado, ha triunfado definitivamente sobre la raíz de todos estos desafíos. A la vez, el Señor Resucitado, nos otorgó el poder para triunfar nosotros con El. Reiteradamente, Jesús nos dice: "no temas pequeño Rebaño". Sin embargo las tormentas del tiempo presente, frecuentemente hacen entrar en crisis la Esperanza, como ocurrió con los Apóstoles que dudaron de la Resurrección de Cristo.

marcap Solamente María, creyó en su Corazón  y no dudó de la Palabra de Jesús. Como Ella,  nosotros  estamos llamados a ser testigos  de la Esperanza de un tiempo nuevo,  de un nuevo  Pentecostés para la Iglesia, de una era de paz y de Gracia; mientras tanto debemos ser testigos  de la Esperanza, a través de la fortaleza con que debemos sobrellevar las presentes dificultades.

marcap Esa fortaleza y un futuro distinto en la tierra,  que un día concluirá en la Gloria,  deben ser la continuada proclamación de la Esperanza  para los hombres de hoy.
Cristo venció al pecado,  al demonio y a la muerte y nada tiene poder sobre Él.
Jesús nos invita a vivir el gozo de la Esperanza,  porque El venció  al enemigo de la Vida, está   sentado a la derecha del Padre  y  en Él  "estamos salvados en la Esperanza",  como dice  San Pablo;  ser testigos de la Esperanza,  es creer en Jesús Resucitado y vivir como Resucitados;   vestidos del Hombre Nuevo;  Revestidos de Cristo; somos llamados a "gustar las cosas de arriba" y  "buscar las cosas de arriba".

marcap El testigo de la Esperanza necesita vivir una profunda experiencia pascual,  como  María  Magdalena  y  los Apóstoles en presencia del Señor Resucitado.
A partir de esa experiencia, podremos dar razón de nuestra Esperanza" y seremos: capaces de ser testigos de ella, comunicando "lo que hemos visto y oído acerca del Verbo de la Vida".

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LA PALABRA


marcap
Somos discípulos de Jesús, Palabra del Padre, hecho Carne en María.
Somos mensajeros de la Palabra Viva, llamados a anunciar la Buena Noticia del Evangelio del
Señor.
Jesús nos invita a descubrir su Misterio, a adherirnos  por el Amor a su Persona  y a  proclamar su Mensaje. Todo esto,  supone un conocimiento , y una profundización en la lectura continua  de  la Palabra de Dios,  en la asimilación de su contenido  y  en la meditación  y  Adoración del Misterio que debe ser proclamado .
Contemplar a Jesús, es el primer requisito para poder anunciarlo adecuadamente.

marcap En la vida cristiana, La Palabra de Dios, continuamente, nos irá marcando el sendero que debemos  recorrer;  nos ha de iluminar en las instancias oscuras de la vida;  nos dará las respuestas a los grandes temas, que se reiteran como interrogantes en cada persona, con matices diferentes.  La misma Palabra,  la misma Verdad,  iluminará  de  manera  propia a cada persona  y  sus distintas circunstancias.

marcap La Palabra nos permite en el ámbito de la oración creciente, descubrir al Señor, entrar en Amistad con Él y convertirnos en eficaces instrumentos de Evangelización.
Jesús, Apóstol del Padre, nos envía para que seamos sus mensajeros,  y los hombres conociendo a Jesús conozcan a su Padre y a nuestro Padre.

marcap El Espíritu Santo que inspiró las Sagradas Escrituras nos ilumina la inteligencia y el corazón, para que podamos penetrar en lo profundo de la Palabra de Vida, hasta sentir la necesidad como María y los Apóstoles, de salir a proclamar las maravillas de Dios, que en primer lugar hemos descubierto nosotros.
La primera comunidad se reunía en torno a la Enseñanza de los Apóstoles  y  allí comenzaba el proceso de conversión.

marcap A través de la Palabra comunicaremos el Misterio de Cristo,  y proclamaremos como testigos, la Esperanza que nos comunica el Señor Resucitado;  trataremos de ofrecer a la luz de la Palabra, los posibles caminos que dan claridad y paz a quienes viven atormentados en la angustia y la desilusión desesperanzada.
La Palabra de Dios encierra la Luz del Señor y el poder necesario, para vivir lo que presenta como horizonte de auténtica felicidad, aun en la tribulación.

marcap De tal modo debiéramos asimilar la Palabra, que con el Apóstol  pudiéramos decir: "Ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí";  por eso "hay de mí si no Evangelizara";  "el Amor de Cristo nos urge" a comunicarlo a los demás.
María, en quien la Palabra se hizo Carne, por  nuestra consagración a Ella, hará posible que seamos prolongación viviente, del Verbo que se hizo Hombre.

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LA MISERICORDIA


marcap
No podemos conocer la Esencia Divina; a Dios lo vamos conociendo gradualmente, a partir de la contemplación de sus atributos;  el atributo  que más hondamente  nos permite conocer a Dios es la Misericordia. "Dios es Amor" y  la Misericordia  es  el Amor de Dios volcado sobre nuestra miseria de pecadores; es el Amor compasivo de Dios.
Jesús proclamó, como Hijo, la Infinita Misericordia del Padre y en medio de sus continuos milagros y gestos de Misericordia nos muestra claramente cómo nos ama Dios.

marcap Como miembros de la Iglesia,  debemos estar siempre puestos al servicio del Padre  para ejercer su Misericordia a favor de sus hijos,  estamos llamados  en primer lugar a tener una personal experiencia del  Dios-Amor  que tuvo compasión  de cada uno de nosotros  y  siempre nos ofrece su Misericordia a manos llenas.
Esa experiencia personal de Dios - Amor nos capacitará mucho más  en la Misión de Proclamar la Esperanza con obras de Misericordia, que devuelvan la alegría a los atribulados.

marcap Seremos instrumentos de Misericordia,  siguiendo el ejemplo de los Apóstoles,  que se dedicaron a la oración  y  a la Predicación de la Palabra; la Palabra es el primer gran gesto de la Misericordia,  porque llama a la Fe y a la conversión;  a la vida y a la comunión;  estas gracias hacen felices y alejan de toda orfandad a los creyentes, dándoles el calor de Dios a sus vidas.
Los gestos explícitos de Misericordia,  llenan las páginas del Evangelio;  Jesús se nos muestra amando, perdonando, sanando, animando, dando de comer a multitudes, compadeciéndose de la muchedumbre, resucitando muertos, expulsando demonios.

marcap En toda su Vida,  Jesús,  es la Palabra del Padre, y es también la Misericordia viviente del Padre; como suprema Obra de Misericordia, nos dio la Redención en su Misterio Pascual, nos convirtió en hijos de Dios, nos perdonó los pecados, nos alimenta con su Cuerpo, nos hace su Iglesia y nos dio a su Madre,  pidiéndonos que hagamos visible su Misericordia,  a través del mandamiento del Amor,  llevándolo a su plenitud;   por eso ruega así "Padre que todos sean Uno, como Tú y Yo somos Uno"; “Ámense unos a otros como Yo los he amado”; “En esto conocerán que son mis discípulos”.

marcap La Unidad del Rebaño, será la mayor expresión de victoria sobre el pecado y de triunfo de la Misericordia en medio de su Pueblo,  pues  "no debemos nada a la carne  para vivir de una manera carnal";  somos animados por el Espíritu de Jesús,  que al reconciliarnos con el Padre por Jesús, nos reconcilia entre nosotros y sacándonos de la dispersión nos lleva a la unidad y a la Comunión.

marcap A la luz de la Misericordia que Dios nos concede, veremos la enorme importancia que tiene en nuestra vida,  recibir  el  Sacramento de la Reconciliación,  y  celebrar la  Eucaristía,  que nos lleva a  vivir en plenitud  la reconciliación  y  nos convierte en servidores de la unidad del Pueblo de Dios, e instrumentos de Misericordia.

marcap María, Madre de la Misericordia, es el reflejo de la Misericordia de su Hijo, en la total disponibilidad de su Corazón, ante el plan de Dios y a las necesidades de sus Hijos.
Vibrando junto al Corazón de María, encontraremos cómo ser "expresión viviente" del amor Misericordioso de Dios, manifestado en Jesucristo. 
Ser Hijos del Corazón de María,  esencialmente es vivir  el  Misterio de Misericordia de Su Corazón de Madre y ser sus instrumentos dóciles, en el anuncio y ejercicio concreto de la Misericordia.

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ESPÍRITU QUE ANIMA A LOS MISIONEROS DE MARÍA


marcap La Contemplación e Identificación con Jesucristo

marca Somos hijos en el Hijo. En las páginas del Evangelio, contemplaremos la Persona de Jesús, sus palabras y sus gestos de misericordia; nos proponemos encarnarlo como Palabra viviente del Padre y expresarlo en la caridad, para lo cual brindaremos la vida a nuestros hermanos como Jesucristo. Con San Pablo queremos decir, "ya no vivo yo sino Cristo en mí".

marcap En el corazón del Padre

marca Jesús es el Camino al Padre, nadie puede conocer al Padre si Jesús no se lo muestra.   El Señor nos reveló al Padre y sus secretos de amor para con nosotros. Nuestra vida como prolongación de la de Jesús y por la efusión del espíritu filial, deberá ser un sí al Padre; con quien estaremos en un diálogo ininterrumpido, gestado en la contemplación de la actitud de María; viviremos alabando las maravillas del Padre y caminando en el itinerario de la fe; solo buscaremos la voluntad del Padre, creyendo lo que no entendamos y amando lo que el Padre nos exprese como su clara voluntad.
La oración al Padre por la mediación de Jesús en la unidad del Espíritu Santo debe ser un ininterrumpido acto de amor de nuestra vida misionera y consagrada a Dios a través de nuestra consagración a María.

marcap En el seno de la Iglesia

marca Somos Iglesia, amamos profundamente a la Iglesia con todas sus implicancias, estamos insertos desde nuestras comunidades en la misión que Jesús le ha encomendado. Nuestro carisma de Misioneros de María es un don del Espíritu a la Iglesia y en comunión con los demás carismas se convierte en una gracia nueva para un tiempo nuevo. En manos de la Iglesia ponemos nuestras aspiraciones y no aspiraremos a otra cosa que servir a la Iglesia de Jesús, en la extensión del Reino de Dios. Atendiendo con preferencia a los más pobres y necesitados que muestran una particular apertura al Evangelio, seremos fieles al Papa, a los Obispos y Sacerdotes; pondremos especial atención a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, en estos momentos de mayor confusión.

marcap La amistad fraterna

marca Jesús dijo: Ya no los llamo siervos sino amigos; ámense unos a otros como yo los he amado.   Jesús nos entregó su amistad hasta la Cruz; quiere que nosotros nos amemos como El nos amó, regalándonos su vida. Como supremo gesto de amistad; nuestras comunidades cristianas encontrarán en este ofrecimiento de Cristo, el modelo para que entendamos nuestra relación fraterna, como la recíproca relación de amistad a la que somos llamados.  Somos hermanos, hemos recibido la misma gracia bautismal y en la medida en que entendemos el mandato de Jesús, que es el mandato del amor, haremos plena esa vocación fraterna, en el recíproco y real ofrecimiento de nuestra amistad.   Ello contribuirá a construir en nuestras comunidades cristianas verdaderos ámbitos de familia, de servicio, de alegría fraterna. Como dice Juan Pablo II: “Haremos de nuestras comunidades Escuelas de Comunión”.

marcap La compasión por las muchedumbres

marca Nos interpela hoy con mucha fuerza esta expresión de Jesús: "Tengo compasión por las muchedumbres porque están como ovejas sin pastor".
Quisiéramos tener los mismos sentimientos del Señor, al encontrarnos a cada momento con verdaderas muchedumbres que atraídas por María, a su Santuario de San Nicolás, o a los lugares de misión, muestran la necesidad de la Palabra, de la Gracia Sacramental y de nuestro servicio.   Esa compasión pondrá de manifiesto la misericordia de Jesús que se quiere hacer visible en nuestras vidas. Imitaremos al Corazón de María, que cuida a cada uno con especial amor de Madre.

marcap Profunda esperanza

marca En un momento invadido por el consumismo, la indiferencia religiosa, el hedonismo, queremos con nuestra vida y trabajo pastoral, dar razón de nuestra esperanza denunciando los desafíos actuales y sus graves consecuencias, pero acentuando la existencia de Cristo, que habiendo triunfado sobre todo poder que lleva a la muerte, nos ofrece el camino hacia la vida eterna. El es la vida, y nos anima a combatir en el presente, con las armas de la fe, de la justicia, de la caridad. La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está muerta tu victoria?

marcap En comunión con María la Madre de Jesús

marca María nos congrega en su Corazón Sagrado, Ella como al discípulo amado nos ofrece el don de su Maternidad y nos enseña a conocer a Jesús. También a los apóstoles nos congrega y preside en la oración; Ella sostiene el caminar de la Iglesia. María, bajo la Advocación de María del Rosario de San Nicolás, especialmente honrada en su Santuario, nos ofrece un camino de crecimiento personal, y una tarea misionera de la que ella se constituye en Estrella de Evangelización y Arca de la Alianza Nueva. Como Madre de la Iglesia, nos invita a seguirla en la actividad misionera que realiza para sus hijos. A Ella le consagramos nuestra vida para que nos enseñe a vivir nuestra existencia de consagrados a Dios.

Animados por esta Espiritualidad Mariana, confiamos que bajo la luz del Espíritu Santo, María nos enseñará a realizar como Hijos, lo que Ella hace como Madre, en una actitud de:

A. Misericordia: Al contemplar el amor gratuito de María descubriremos cómo encarnar la bondad de su Corazón maternal, que les expresa la Misericordia infinita del Corazón de Cristo.

B. Servicio a la unidad: Todo Santuario Mariano es el lugar físico que representa el Corazón maternal de María, allí la Madre nos animará, y de ese modo nos convertiremos en signo y fermento de la unidad del Pueblo de Dios.

C. Inmolación: Por la unidad del Rebaño de Cristo, inmolaremos nuestra vida, como María al pie de la Cruz.

D. Testigos de la Esperanza: en tiempos de oscuridad interior y angustias profundas, anunciaremosn como María, la Gloria de Cristo Resucitado, fuente de absoluta esperanza.

 

Pro. CARLOS A. PÉREZ
Rector del Santuario
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