Mensajes de María del Rosario sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús

5-4-85 (Viernes Santo) 522
"Queridos míos: Mi Hijo dió toda Su Sangre por la salvación del mundo. El sabía su suerte y no se rebeló, padeció dolorosamente y se abandonó en su Padre confiando completamente en El.
Este gran ejemplo de Jesús debéis imitarlo todos vosotros; que esta entrega total de Cristo Jesús os sirva para una entrega total de vuestra parte, para que se justifique Su Sacrificio.
Con Jesús se vence a la muerte, con El no se debe temer, con El, comprobaréis la promesa del Padre Eterno.
Amén. Amén."
3-8-88 1479
Sabes Gladys, muy grande fue Mi sufrimiento, el día de la Crucifixión de Mi Hijo, pero más grande aún, fue la emoción de Su Resurrección: El, ya la había anunciado a sus discípulos. Yo esperaba, porque sabía que resucitaría; jamás dudé de ese anuncio.
Después del gran dolor, la alegría, frente a la certeza de saberlo en las Alturas, junto a Su Padre.
La Ascensión de Jesús: El, está en Cuerpo y Alma en el Cielo y desde allí, observa los corazones y penetra en ellos, para luego obrar según Sus designios.
La Venida del Espíritu Santo: El Espíritu Santo descendió estando Yo, en oración con los Apóstoles y el Espíritu fortaleció los espíritus.
Fui Asunta al Cielo: También en Cuerpo y Alma, gracias a la Misericordia del Padre, al Amor del Hijo y al Poder del Espíritu Santo y desde el Cielo, en Mi Cuerpo Glorioso, junto a Mi Hijo, intercedo ante El, por las necesidades de los hijos.
Soy la Madre de todo lo creado por Dios: Soy la Señora vestida de Sol, la Nueva Eva, La que llevará a los hombres, a la Luz, La que hará posible que sea alcanzada por ellos, la eternidad.
Amén, amén.
Hazlo conocer.
24-3-89 1633
Veo a Jesús, muerto en la Cruz; Su rostro, más que dolor, trasunta
una infinita tristeza.
Enseguida veo a la Santísima Virgen.
Me dice: ¡Oh hija mía, siento
todavía el ruido de los clavos introduciéndose en la carne de Mi Hijo!
Siento Su Corazón palpitante de Amor, siento Su Soledad.
Fue Su Dolor frente a la incomprensión humana, lo que más le dolió a
Jesús, en los tristes momentos antes de Su Crucifixión.
Es Su Dolor en estos tiempos, ante tantos enfrentamientos entre los hombres,
ante tanta ausencia espiritual, ante tanto materialismo.
El Universo todo dirija su corazón a Dios, vuelque su corazón en Dios,
y llegará el día en que las almas se encuentren con el Señor.
Bendito sea el Salvador de las almas.
Debes darlo a conocer.
10-3-86 (Intención de la Novena del 17 al 25) 821
Hijos míos: Pido en esta Novena, que acompañéis a Jesús en su Cruz y a Mí, como Madre dolorosa.
Jesús, el Santo de mi Corazón, junto al pie de la Cruz, dispuso que fuera, Madre de todos los hombres.
Desde entonces, desde vuestra cuna, he estado intentando conduciros,
saliendo al encuentro de los que no me quieren buscar.
Rezad en la Novena, los misterios de dolor.
Bendito sea el Cordero de Dios.
10-3-86 822
En la tarde. Estoy rezando, porque me puso triste la intención de la novena, cuando termino, veo a la Santísima Virgen y me dice:
En estos días recrudece en Mí, la crucifixión de Jesús. No sabes lo maltratado que fue, como el más cruel de los malhechores, como el peor pecador, El, el Hijo del Padre eterno, sin mancha ninguna.
Cuando lo lancearon, ¡qué grito de dolor el mío hija mía!, ¡ Estaba tan indefenso ante esa turba que lo rodeaba!
Que amor por los hombres el de Dios, que amor el de Jesús por su Padre y también por sus hermanos, sabiendo que se tenía que someter por ellos, para poder así, rescatarlos y llevarlos para siempre junto a su Padre, por la eternidad.
En la Cruz, se convierte, la muerte en Vida.
Gloria a Dios, por los siglos de los siglos.
Que ésto se conozca, hasta en los confines de la tierra.
Es el mensaje, del amor de Cristo, dejado por su Madre.
17-4-87 (Viernes Santo) 1153
Hija mía, revivo hoy mi gran dolor. Día en que entregó su vida el Cordero, después de haber sufrido tan atrozmente. Mucho sufrí como Madre, mucho sufro al ver la infidelidad del hombre.
¡Oh hija, tan malvado se vuelve a veces su corazón, tan incapacitado para amar y tan insaciable! Sea el Señor, salud de los corazones.
Amén, amén.
(13,20 hs): Vi a Jesús con el rostro lleno de sangre, sangre seca y sangre fresca; le caían surcos por la cara, tenía los ojos abiertos, muy abiertos y la boca también; sus cabellos estaban mojados. Vi la corona de espinas, eran muy largas, gruesas y secas, parecían negras. Una tenía, clavada en medio de la frente y otra arriba de cada ojo. Se veía terriblemente dolorido; lo vi también muy pálido casi amarillo.
Luego vi a la Santísima Virgen y me dijo:
Has visto los últimos momentos de la crucifixión de mi Hijo.
18-4-87 (Sábado Santo) 1154
Hablo al mundo. Hijos míos, os pregunto: ¿No murió Cristo en la Cruz por amor a la humanidad? ¿No murió por la redención de los pecados? ¿No murió para que vuestra conversión sea completa y realizada con verdadero amor?
Pensadlo, Dios no se cansa de daros su misericordia, mas no sea que en vuestra apatía os aproveche la gehenna. Lejos de vosotros quiere vuestra Madre que esté satanás.
Alabado sea Jesucristo.
Leed: San Mateo C. 3, V. 10 y 12
10 "El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: El árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
12 Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible".
5-4-88 1388
Hija, el Amor de Dios, parece que no basta para el mundo. Es el Amor de Dios, por los hombres, el que llevó a Jesús a la Cruz y es el amor a Jesús, lo único que puede salvar hoy a los hombres.
La ceguera abarca en el presente, gran parte del universo y gran parte del universo perecerá, si no descubre a Dios.
Vuelvan los hombres extraviados y encontrarán al Señor Misericordioso.
Bendito sea.
Que este mensaje recorra la tierra entera.
Leed: Romanos C. 11, V. 26 y 27
26 Y entonces todo Israel será salvado, según lo que dice la Escritura: De Sión vendrá el Libertador. El apartará la impiedad de Jacob.
27 Y ésta será mi alianza con ellos, cuando los purifique de sus pecados.
1-4-88 (Viernes Santo) 1385
Veo a Jesús, ya muerto en la Cruz. Su rostro, está surcado por la Sangre, Sus manos, están duras y Sus brazos bañados en Sangre.
Lo veo hasta la cintura y lo que veo de la Cruz, la madera, es de color amarillo claro.
A los pocos minutos, veo a la Santísima Virgen. Me dice:
Hija mía; fueron los golpes, los que comenzaron con su sufrimiento; luego las espinas, los clavos, la lanza. ¡Fue tan doloroso para Mí, verlo sufrir!
Son hoy; los pecados, las palabras hirientes, el ateísmo.
Si, nuevamente lo están crucificando, nuevamente Mi Corazón sangra.
Sean éstos, momentos de silencio; pido silencio y meditación. Es tiempo de meditación, de los sufrimientos que padeció Cristo; es tiempo de meditación, de Su Palabra Santa; es tiempo de meditación, del Eterno Amor de Cristo.
Amén, amén.
21-2-89 1612
Hija mía, Mi Dolor de Madre en estos días, es doblemente Dolor, ya
que se recrudecen en Mí, los dolores de Mi Hijo y porque veo que hay
muchos corazones cerrados al Señor y a Mi Corazón de Madre.
El Señor, está siendo hoy ignorado, maltratado, magullado; Mi Hijo,
está siendo nuevamente Crucificado, por aquellos que están ajenos a
la fe en el Unico Dios Verdadero.
Hijos míos: Sea vuestro muro la Fe y vuestro estandarte, la Palabra de
Dios.
Amén, amén.
Predica a todos tus hermanos.

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