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Convocan a rezar la Oración por la Patria en cada misa
Ante esta hora delicada y providencial de la vida nacional, el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, instó a rezar en cada misa la Oración por la Patria, acuñada por la Conferencia Episcopal Argentina en plena crisis socio-política 2001-2002.
"Invito a todos los correntinos a unirse a este gesto orante y retomar la Oración por la Patria, tan apreciada en nuestras comunidades, como primero y principal servicio que los católicos queremos ofrecer a nuestra querida Nación", dijo.
Tras recordar que ese texto pide a Dios que conceda a los argentinos "la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda", reiteró la importancia de dirigir una súplica confiada a Jesucristo, Señor de la historia, para poner bajo su mirada protectora las preocupaciones, desvelos y esperanzas de los argentinos.
"Queremos pedirle que nos ayude a los argentinos a: valorar y construir con empeño perseverante la amistad social entre todos los habitantes de nuestra Patria, desterrando desencuentros, odios, rencores y enfrentamientos y promoviendo la equidad y la justicia para todos; favorecer y cultivar la disposición al diálogo genuino en la verdad y el respeto entre personas y sectores, como camino indispensable en la búsqueda del bien común; afianzar las instituciones democráticas de la República y el federalismo, respetando la Constitución Nacional, garantía para todos de una convivencia pacífica e incluyente", concluyó.
Además de monseñor Stanovnik, otros obispos hicieron lo propio en sus respectivas diócesis y redistribuyeron la oración -tal como lo hizo el Episcopado argentino en numerosas oportunidades- que dice:
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común.
Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén.
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