Catequesis
   Pro. Carlos A. Pérez 
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La Consagración a María en el marco de la alianza bíblica
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CAPÍTULO II

MISIÓN DE MARÍA EN LA NUEVA ALIANZA

 

1- El pecado, frecuentemente ha debilitado, enfriado la relación de amor entre Dios y el hombre. Dicho en términos bíblicos, ha dañado gravemente, el regalo de la Alianza definitiva, que Dios ha hecho con Su Pueblo por mediación de Jesucristo.

 (M. 1355) "Veo a Jesús, con sus manos extendidas como bendiciendo; está completamente envuelto en Su Luz blanca.

Me dice: "Las almas están confundidas, es que la maldad ha invadido la tierra y las tinieblas quieren cubrirlo todo.
Yo derramaré bendiciones en aquellos que dirijan sus pasos hacia Mí. Que se alegren los que depositan su esperanza en la Justicia y en el Amor de Dios."

 

2- María es la Madre de Cristo y de la Iglesia: Por su Maternidad Divina, engendra al Autor de la Gracia y por esa misma Maternidad, pide para nosotros la Gracia de la Filiación Divina en el Seno de la Iglesia. Por eso se le llama "Medianera de todas las Gracias" y "Madre de la Divina Gracia"; es la "Mediadora ante Cristo, el Mediador". Jesús en la persona del Apóstol nos la dejó definitivamente como Madre, cuando le dijo a Ella, mirando al discípulo amado: "Mujer, aquí tienes a tu hijo" y a su vez le dijo al discípulo:  "aquí tienes a tu Madre". La Maternidad de María no es algo meramente simbólico, sino un misterio real en la obra de la salvación; nos resulta imprescindible su Maternidad en orden a nuestra salvación y a nuestra santificación. Toda Gracia nos llega por María.

Su Maternidad Divina es la raíz de su misión Mediadora.

(M. 1620) "Dejadme obrar, porque únicamente la Madre, es la perfecta Conductora de sus hijos."

Ella se pone totalmente al servicio de sus hijos, velando por nuestra vida de fe, por nuestra conversión, invitándonos a dejarnos salvar por Su Hijo Jesús.

(M. 1717) "Mi querida hija, sobre todo el universo se extiende Mi Protección de Madre.
Soy la Madre de los que creen en Dios, y de los que aún no despertaron a la fe.
Soy la Madre que Ama y habla a los hijos, para que los hijos acudan a depositar su amor al Divino Corazón de Cristo. Sois Pueblo de Dios, y es Dios, Esperanza de su Pueblo.
Velo por todos los hijos, desde la Cruz de Mi Hijo, es esa Mi Misión, velar por ellos."


Autor: Pro. Carlos A. Pérez 
Fuente: Santuario María del Rosario de San Nicolás - Centro de Difusión 
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