EL ANCLA:
El Ancla, también identificada, es lo que hace que el navío resista contra viento y marea. La Virgen viene a establecerse en San Nicolás y el Santuario donde nos recibe, será su Ancla irresistible, justo en el lugar que eligió y que fue indicado por un rayo de luz. El Ancla es el signo de María como esperanza segura de su Pueblo.
(M. 1129) "Hija mía: ¡Qué generoso es el Señor! En todo cuanto ofrece se puede apreciar su generosidad. El amor de Dios engrandece el corazón del hombre. La Misericordia de Dios ya se ha puesto de manifiesto en los cristianos. La vida de Dios es Vida y será eternamente."
(M. 327): La Virgen me dice:" Yo soy el Ancla, Yo he anclado aquí. Yo soy el Arca que quiere llevar los hijos al Señor."
LA MUJER VESTIDA DE SOL:
María aparece sucesivamente como el Arca de la Alianza y como la Mujer, Madre del Mesías, Rey del universo, en guerra contra el dragón (Ver Apocalipsis 12,1-17).
Los dolores de parto referidos en la cita bíblica, no se refieren a la Natividad del Señor, sino al parto doloroso de la Pasión. Es el momento trágico en que María, viéndose privada de su Hijo por la muerte, se convierte en Madre de los discípulos. Sigue siendo solidaria con sus hijos, en el tiempo de la Iglesia, en todos sus momentos difíciles, y por eso se nos presenta de muy distintas maneras.
Los Mensajes revelan explícitamente a María como la Mujer del Apocalipsis. Leemos en el Mensaje (M:1616)
"El Señor ha marcado para estos tiempos, un signo: La Mujer Vestida de Sol.
Ella, es la esperanza a la que deben aferrarse sus hijos"
Allí aparece realmente como la Madre de sus hijos sufrientes a quienes los mira con amor.
El Mensaje continúa:
"La Madre ha puesto su mirada en vosotros, poned vosotros vuestros ojos y vuestro corazón, en Dios". |