INTRODUCCIÓN
I
NUESTRA FILIACIÓN MARIANA
Este trabajo sobre la Consagración al Sagrado Corazón de María, intenta enseñarnos a vivir con mucho amor y generosa entrega, nuestra Filiación Mariana.
Somos hijos de la Ssma. Virgen, heredados por Ella al pie de la Cruz de Cristo. Necesitamos contemplar el Misterio de su Maternidad, conocer la dimensión de su amor y aprender a quererla como hijos, para que Ella nos enseñe a conocer y amar al Señor. Todo esto lo viviremos, al recorrer el camino de la Consagración, que Nuestra Madre nos ofrece.
Ella nos hará gozar de las alegrías de vivir en su Corazón, como vivió Jesús, que siempre mantuvo hacia su Madre un Corazón de Niño y quiso necesitar en todo momento, de su presencia maternal.
Por eso, también podemos afirmar, que al pie de la Cruz, el Señor, al entregarnos a María por Madre, nos consagró a su Corazón, como seguro Refugio y Arca salvadora, para que pudiésemos vivir como El, el gozo de esta Maternidad.
De nosotros depende aceptar y vivir el regalo de esa Consagración.
Hoy la Iglesia, a través del Bautismo, consagra para Dios a los nuevos cristianos, haciéndolos hijos del Padre Celestial y también los consagra a María, Madre y Maestra de los creyentes.
Ella nos pide que le entreguemos nuestra vida totalmente, para que al vivir la gracia de la Filiación Mariana, en el ámbito de su Corazón, podamos vivenciar de una manera plena, el regalo Bautismal de la Filiación Divina, que es la novedad gloriosa ofrecida por Cristo Resucitado. |