c)- A LA SANTA IGLESIA :
María, desde Su Corazón Sagrado, nos invita a amar a la Iglesia y a orar por Ella; María es Madre de la Iglesia y nos congrega en su Corazón para que entre todos formemos parte de la gran familia del Señor sintiéndonos responsables de su constante crecimiento, santidad y unidad.
"Orad por la Santa Iglesia. Herido está Mi Corazón, porque frecuentemente es atacada; día a día se ve empañada su Luz.
Como Madre de la Iglesia, sufro el más agobiante dolor; Mis sufrimientos están unidos a los del Papa, porque su pena, es Mi pena.
La intensísima Luz de Cristo, resurgirá, ya que así como en el Calvario, después de la Crucifixión y Muerte vino la Resurrección, también la Iglesia renacerá por la fuerza del Amor." (M. 1460)
Y también nos afirma :
"Mi Corazón de Madre, late hoy sufriente, viendo a mis hijos, lejos de Jesús y de Su Cuerpo Místico, que es la Iglesia." (M.1514)
d)- AL SUMO PONTÍFICE:
María nos invita a orar por el Papa, abandonándonos como él en su Corazón Maternal:
"Que vuestra oración sea, en esta novena, para que estéis unidos al Papa y a la Verdad de Cristo por él proclamada.
Abandonaos como este amadísimo hijo a mi Corazón de Madre. Orad, teniendo la certeza de que con la oración, estáis dando amor a él y a la Santa Iglesia, tan valientemente por él defendida.
El Vicario de Jesús ama la Verdad, vive por la Verdad; son muchos los que se deslizan hacia una pendiente muy peligrosa que es estar fuera de Cristo.
La Luz está para aquellos que la buscan, para aquellos que la aman verdaderamente." (M.1678)
e) - A TODOS LOS HERMANOS:
El Corazón de la Madre exige también que haya un crecimiento de nuestro amor a los hermanos.
"En la Novena de este mes, esta Madre pide: Oración, oración por el mundo, por los que todavía viven en penumbras.
Oración, por los que no tienen en cuenta a la Madre, ni el tiempo que hace que la Madre, dirige Su Mensaje de Amor, a todos sus hijos.
Debe crecer la confianza a Mi Corazón, debe crecer el amor a Mi Corazón; debe también crecer el amor entre los hermanos y habrá así, paz en los espíritus y paz en el mundo.
No será eso posible, mientras no haya corazones entregados al Señor, corazones amantes del Señor, creyentes en El y en Su Santo Evangelio. Hijos míos: Huid de las tempestades del mal y acudid a la calma de os ofrece el Bien, para bien de vuestras almas." (M.1508) |