- COMO MADRE NOS CONDUCE A LA CONSAGRACIÓN:
María condiciona, en definitiva, su posibilidad de obrar en nosotros, a la aceptación que tengamos de Su Maternidad sobre nuestras vidas; podrá obrar si nos dejamos conducir por Ella. (Ver M. 1732)
Y el camino por excelencia que nos ofrece para llevarnos a Dios es la Consagración a su Corazón de Madre, pues allí nos renovará y purificará.(ver M. 1334).
Ella nos invita a la Consagración, pero no la impone; solamente la ofrece por el inmenso amor que nos tiene. Señalando el modo de manifestarnos su pedagogía de Madre nos dice:
"En cada palabra va Mi Corazón, en cada palabra me acerco a vosotros; espero ansiosamente que vosotros os acerquéis a Mi". (M. 1365). |